Por Ramírez Aguilar Lizeth y Jiménez Coria Alan Eduardo

 “La violencia ha incrementado entre un 60% y un 70% por la contingencia. Antes de la pandemia era raro recibir llamadas de este tipo de hecho solo llegaban a asistir con nosotros 30 o 35 personas por año,” comentó con preocupación María Concepción, oficial de policía del municipio de Tepotzotlán, quien ha visto numerosos casos de violencia.

“Todo inició por celos, ya que yo trabajaba porque no nos alcanzaba el dinero y ambos éramos menores de edad”, recuerda “Ramos”, víctima de violencia. La falta de trabajo por la pandemia se ha encargado de que la violencia haya aumentado en contra de las mujeres que se encuentran en casa. Vale la pena destacar que la violencia contra la mujer, especialmente es ejercida por su pareja y esto es un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.

Las principales causas que generan los avisos en contra de la mujer son: la violencia en la familia de origen, consumo de alcohol y/u otras drogas, pobreza, el carácter violento, controlador y posesivo, el aislamiento social y una concepción rígida y estereotipada del papel del hombre y la mujer. Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres (35%) mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de alguna pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida.

En muchas ocasiones las victimas (mujeres) no desean hacer la denuncia en contra de sus agresores y esto se puede deber a muchas cuestiones. “La mayoría son amas de casa no tienen trabajo y dependen de su agresor”, cuenta María Concepción con tristeza, pues muchas veces las autoridades correspondientes desean hacer bien su trabajo, pero las mismas víctimas no lo permiten por estas u otras razones.

Es importante destacar que al menos en el municipio de Tepotzotlán, si la persona violentada no quiere denunciar, se toman medidas de prevención, ya que la policía pasa diariamente al hogar de la víctima para evitar cualquier riesgo de maltrato o tipo de violencia para ella e hijos si es el caso.

 “Las agresiones empezaron físicas y verbales, primero fueron golpes que como mujer no te dejas, trate de ponerme contra él, pero la fuerza de una mujer no es igual a la de un hombre, él sacaba toda su agresión” comentó Marlene Ortiz víctima de violencia por parte de su expareja en el municipio de Tepotzotlán. “Me insultaba mucho, mientras me lastimaba físicamente”

La violencia afecta negativamente la salud física, mental, sexual y reproductiva de las mujeres y, en algunos entornos se ha comprobado que puede aumentar el riesgo de contraer el VIH. Todo esto por las distintas formas en las que los hombres pueden maltratar y abusar a las mujeres sin ninguna razón.

“Yo decidí denunciarlo porque tengo 3 bebés, y ellos veían como su papá me pegaba, y todas las agresiones iban en aumento.” Contó Marlene Ortiz con el recuerdo de tristeza que logró pasar. “Tenía miedo porque a mí me amenazaron, pero mayor era el miedo por mis hijos, ya que no quería que les pasara nada”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Los hombres que tienen un nivel de instrucción bajo, han sido objeto de malos tratos durante la infancia, han estado expuestos a escenas de violencia doméstica contra sus madres y al uso nocivo de alcohol, han vivido en entornos donde se aceptaba la violencia y había normas diferentes para cada sexo, y esto los hace creer que tienen derechos sobre las mujeres. Con todo esto, ellos son más propensos a cometer actos violentos.

Las personas (hombres) que viven la violencia contra sus madres, hermanas o cualquier figura materna que tengan, están siendo dañadas de una forma inimaginable, pues muchos de estos crecen para ser igual, aunque muchos otros pueden llegar a perder la vida por entrar a defender a sus madres o simplemente salir de su hogar para vivir en la calle y en esta arriesgar la vida, por no tener ni siquiera para comer.

“Yo no voy a permitir que mis hijos vivan con agresiones ni que me sigan agrediendo”, comentó con sentimiento de superación Marlene Ortiz. Ya que ella ha impuesto tres demandas en contra de su agresor, pues sus palabras y decisiones son fuertes, se notan al hablar y recordar por todo lo que ella ha pasado y superado en su vida.

El procedimiento para un agresor, normalmente primero se inicia la denuncia. Pero es cuestión del ministerio público que de una orden de presentación con el cual se apoyará a la víctima con una medida de protección.

“Acudí al ministerio público y me levantaron mis hojas de agresiones, primero fueron de mutuo respeto, luego fueron de agresiones, por lo cual él no se podía acercar a mi” mencionó la víctima.

Debido a que una mujer puede llegar a ser violentada tanto física como mentalmente, el agresor por su protección para no ser denunciado llega a amenazar a su víctima con tal de que no diga nada, sin embargo, es la parte en la que actúa prevención del delito, solo para tratar de concientizar a la persona quien recibe los abusos y se les hace saber que tendrán una medida de protección y se les asigna un oficial que diariamente pasa a su domicilio para saber como se encuentran.

La medida de protección, en cuanto la  mujer la inicia, se crea un oficio que llega a seguridad pública, la cual verifica que ella se encuentre en buen estado y que no llegue el agresor a su domicilio.

“Primero te traen rosas, luego te piden perdón, a la segunda es lo mismo y a la tercera te llevan una rosa, pero al panteón” dijo Marlen con una tonalidad de tristeza al volver a recordar los momentos que vivió.

Antes de la pandemia, en el municipio de Tepotzotlán no era común que se recibieran llamadas telefónicas de mujeres que pasan por situaciones de violencia, al año, mínimo solo se recibían 30 llamadas.

La ayuda que se brinda en Tepotzotlán sino se tienen los medios para asistir a la comandancia, se acude personalmente hasta el domicilio de la persona a brindar el apoyo, se orientan y se le realiza el traslado al ministerio público o bien, la canalización al DIF para que se le dé un seguimiento en caso de que la persona afectada no quiera realizar la denuncia correspondiente.

Cada que se habla de discusiones, separaciones o algún tipo de problema familiar, se encuentran los hijos de por medio, en este caso generalmente se quedarán con la madre.

“Todas esas mujeres que actualmente viven de violencia es porque quieren aguantarlos, quieren estar ahí por miedo y la mayoría de las veces es por los hijos, pero realmente todas tenemos valor y tenemos que valorarnos como mujeres como yo lo hice en su momento, me di cuenta que ni por los hijos, ellos están mejor sin un agresor hacía ti y psicológicamente a ellos porque les afecta” dijo Marlen mientras suspiraba al contar su historia.

Normalmente, son de 20 a 40 años las personas que piden ayuda y son escasas las menores de edad que llaman para que las auxilien, mencionó Concepción Rico, coordinadora de prevención del delito.

Cómo bien se ha mencionado, en Tepotzotlán han aumentado los casos de violencia, en los lugares de donde se reciben más llamadas a causa del maltrato, es en San Mateo Xóloc y en Ricardo Flores Magón..

Las agresiones se pueden evitar con una convivencia sana y generar conversaciones asertivas.

“Cuando una relación se comienza y desde el primer momento que se notan los cambios de humor o atención, es como podemos evitar que lleguen a las agresiones, en cuanto ya no hay respeto y empiezan a prohibir o los insultos, a decirte que no te maquilles, que para quien te arreglas, es mejor darte el lugar como mujer y dejar la relación” finalizó Marlen con ánimo para dar el consejo a mujeres que pasan por la misma situación que ella pasó.

Existen datos que demuestran que las intervenciones que promueven la sensibilización y emancipación de la mujer, la prestación de orientación psicológica y las visitas domiciliarias podrían favorecer la prevención o la reducción de la violencia de pareja contra la mujer, ya que las situaciones de conflicto, posconflicto y desplazamiento pueden agravar la violencia existente, como la infringida contra la mujer por su pareja y la violencia sexual fuera de la pareja, y dar lugar a nuevas formas de violencia contra la mujer.

Algo que no debemos olvidar en ningún momento para darnos cuenta de la situación que hoy día las mujeres sufren, es que entre 9 y 10 mujeres son asesinadas cada día en México, de acuerdo con la ONU, de 2015 a la fecha, suman 3,578 feminicidios a nivel nacional. Solo de enero a octubre de 2019 se registraron 833 casos, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Sabemos que actualmente la violencia no respeta género, pero son los mismos datos quienes reflejan que las mujeres se sienten más inseguras que los hombres, tanto en lugares públicos como en privados: cajero automático en vía pública, transporte, calle, mercado, parques, automóvil, escuela, trabajo y casa.

Acude por ayuda, no te calles.

Se ha demostrado que las cifras de violencia contra la mujer se han elevado con la llegada del confinamiento por el COVID-19, pero siempre hay un lugar para salir del infierno que viven algunas mujeres, pues la Procuraduría de la Defensa del Menor y la familia del Sistema Municipal DIF Tepotzotlán, Estado de México, proporciona en forma prioritaria orientación social y asistencia jurídica al menor en estado de vulnerabilidad y a familias de escasos recursos, para garantizar el respeto a sus derechos, instrumentando y promoviendo programas preventivos que contribuyan a la integración familiar.

“Es muy difícil empezar de cero, que después de vivir la violencia uno se levante y deje todo eso atrás, pues en ocasiones la gente te señala por cosas como esa”, comenta “Claudia” con una expresión de sufrimiento y pide no colocar su nombre y es por ello que decide salir con un nombre ficticio ya que prefiere no ser expuesta una vez que se publique este reportaje. “No digo que no lo superé, pero este tipo de cosas siempre nos dejan marcadas”

Debemos recalcar que al menos en el municipio de Tepotzotlán, el Sistema Municipal DIF, atiende a toda la población vulnerable que no tiene acceso a la justicia en materia familiar (menores, mujeres, adultos mayores, y personas con capacidades diferentes).

Se ha dado a conocer que el 19.4% de las mujeres de 15 años y más han enfrentado, por parte de sus parejas, agresiones de mayor daño físico, que van desde los jalones o empujones hasta golpes, patadas, intentos de asfixia o estrangulamiento, e incluso agresiones con armas de fuego y abusos sexuales.

Según Sabrina Díaz Virzi, periodista del sitio web “Clarín.com”,  Las mujeres que sufren hostigamiento psicológico y/o agresiones físicas por parte de sus parejas y logran tomar la decisión de salir del infierno, saben que no es una situación fácil. En el camino deberán superar varios obstáculos y enfrentarse no sólo con el agresor, sino con los prejuicios sociales, las dificultades económicas y con ellas mismas. Sólo así podrán reconstituirse como mujeres libres.

“Creo que como todas las mujeres que pasan por esto, el inicio no es fácil, pues si bien existe la negación por aceptar lo que ocurre, todo llega a un punto de no retorno”, testifica “Claudia”, con una mirada perdida que nos deja la historia a nuestra imaginación. Según cifras de instituciones públicas, las principales causas por las que una mujer violentada no demande a su pareja es porque hay hijos de por medio y se resguardan en que no quieren “dañar” a los padres para no crearles un conflicto a sus infantes.

Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), insiste en que “no se debe promover livianamente la denuncia sin comprender y ser conscientes de los riesgos y problemas que implica para la mujer, sus hijos u otros familiares. Por ello es que se debe tener en cuenta que hacer la denuncia implica que el agresor se entere y pueda reaccionar en consecuencia. Por eso, al momento de afrontar la decisión, es importante que la mujer busque apoyo y se prepare, es por ello que en el municipio de Tepotzotlán, una vez que se levanta la denuncia, los cuerpos policiacos pasan a las viviendas de las agredidas y se aseguran de salvaguardar su integridad física y sus derechos.

Hay que tener en cuenta que las  víctimas se resguardan en estados emocionales, haciendo así que estas tengan altos niveles de ansiedad, depresión, frustración, aislamiento social y una pérdida significativa de confianza en sí mismas. Diferentes  psiquiatras insiste en que estos elementos se pueden encontrar en distintos grados y formas, ya que a cada persona le va a dañar en niveles diferentes por obvias razones como las son: su carácter, forma de pensar y cultura.

Es por ello que un consejo muy común que los Psicólogos tienen para las mujeres que lamentablemente han sufrido violencia, es que no tengan miedo y no se aíslen, ya que el aislamiento únicamente conduce a aplazar el problema. En vez de eso, las victimas pueden intentar recuperar sus relaciones sociales, laborales, personales, familiares, pues recordemos que según cifras, estas cosas son las que el agresor le prive a su víctima, por ello es muy recomendable no detenerse a la hora de decidir seguir adelante.

Olga Albornoz, psiquiatra, enfática al decir que las personas que caen en estos círculos presentan una alteración emocional que requiere intervención especializada, en otras palabras, tratamiento basado en un diagnóstico claro desde el punto de vista emocional y dependiendo de los hallazgos específicos, se puede abordar con medicamentos o psicoterapia, es por ello que las mujeres que se encuentran en esta situación no deben dejar pasar ni un solo segundo más, ya que en ocasiones no existe retorno de lo que se vive y ocurre en su hogar o circunstancias.

“A mi parecer lo más difícil es cuando tú ya decidiste no seguir en esos maltratos, pero la persona sigue estando ahí por cuestiones de paternidad y el miedo no se acaba”, Comenta Claudia con sentimiento por lo ocurrido. Diferentes especialistas en el tema aseguran que es necesario, hacer todo lo posible por alejarse del agresor, tanto por protección propia como la de tus hijos si es el caso. Aunque por supuesto que es un proceso muy difícil, pero con soporte del entorno inmediato a través de amigos, familia y conocidos esto puede llegar a ser posible para por fin salir de ese infierno como muchas mujeres lo llaman.

Otro problema de parte externa es que hay muchas personas que no entienden  que estas personas no caen en la situación porque quieren sino por condiciones que las han orillado a permanecer ahí, y lo peor que alguien puede hacer externo al problema es criticar lo que está pasando con la persona o que puede llegar a victimizar al agresor, haciendo así que la verdadera victima llegue a puntos en los cuales las emociones se apoderen de ella y puedan hacer algo como buscar la salida “fácil”.

La violencia familiar es un problema grave que siempre ha existido, es muy común y frecuente en nuestro país, que afecta a muchas familias y que ocasiona muchas consecuencias en la sociedad ya que en la mayoría de las veces repercute en el comportamiento de las personas que sufren violencia familiar, e igualmente reaccionan de manera agresiva con otras personas o por otro lado se vuelven temerosas, callados, solitarios, y esto en los dos casos les genera traumas a lo largo de su vida que tal vez nunca superen.

Niñas, niños y adolescentes maltratados, pueden mostrar signos de depresión, agresividad, rebeldía, dificultades para asumir responsabilidades en la familia o en la escuela, disminución de su rendimiento escolar, o comenzar a relacionarse con personas o grupos que les alienten a realizar conductas dañinas e ilícitas, como consumir alcohol, drogas o cometer delitos.

A lo largo de la pandemia, como bien se ha mencionado, el maltrato ha incrementado día con día, Las personas que sufren violencia, suelen ver afectada su autoestima, Las personas que sufren violencia, suelen ver afectada su autoestima, desarrollo intelectual, creatividad y capacidad para relacionarse con los demás.