POR: NELLY MARTÍNEZ Y CINTIA OROZCO

La investigación de este reportaje la dedicamos a Catherinne Danielle Márquez Félix, quien amablemente nos abrió no solo las puertas de la asociación, sino que nos dio la confianza para compartir su historia y la de las mujeres trans que día con día siguen en esta lucha. Lamentamos tristemente que el día 1 de diciembre del 2020, perdió la vida, brindamos nuestro más sentido pésame a Kenya Cuevas y a cada una de las integrantes de la casa de las muñecas Tiresias, AC, casa hogar Paola Buenrostro.

La transición de las personas trans ha quedado tachada durante mucho tiempo; puesto que para la mayoría de la sociedad mexicana la tradición de ser una familia “conservadora” sigue de pie, persisten estereotipos incrementando la transfobia y rechazo, no solo en México, si no por todo el mundo. Han sido estas costumbres conservadoras una de las causas de las agresiones a la población trans.

Aunque gracias a los medios de comunicación estos estereotipos hacia la comunidad LGBT+ cada vez son menos, mostrando su apoyo en programas de televisión e incluso llevando documentales a grandes medios televisivos como es el caso de la serie Soy Jazz, televisado en Netflix, siendo la primera serie que muestra la historia de una chica adolescente de 14 años, con una gran diferencia: cuando nació, era varón. La protagonista de la historia cuenta con el apoyo de toda su familia, pero a la vez se enfrenta a las dificultades que la sociedad impone a la realidad trans, gracias a ello se demuestra que estos medios han progresado con la igualdad de género y apoyan en su totalidad a toda esta población.

Esta es la historia de Mía Nicole, quien tan solo con 15 años de edad decidió comenzar su transición de género “Desde siempre me sentí con una identidad de género diferente, siempre me sentí mujer”, comentó Nicole, refiriéndose a que sus preferencias eran diferentes desde muy temprana edad, desde jugar con muñecas en su infancia, jugar con el maquillaje de su madre e incluso cuestionar el gusto y la atracción por las niñas y sobre todo el rechazo de comportarse como un varón fuera de casa.

La soledad, la falta de apoyo por parte de familiares importantes, cambios hormonales, inseguridades, baja autoestima y hasta intentos de suicidio, fue a lo que Nicole se enfrentó y las dificultades que tuvo durante su lapso de revelación; y aunque asegura que sus padres siempre supieron que tenía una orientación sexual e identidad de género diferentes a lo establecido, el nulo apoyo y rechazo de su madre, así como el de sus hermanos, fue una de las cosas que más marcaron su vida. Pero sin importar este rechazo Nicole quería seguir su transición para finalmente sentirse segura y satisfecha consigo misma.

“No me identificaba con mi cuerpo, es como estar encerrada en un cuerpo equivocado”, comenta Nicole, al paso del tiempo y con el único apoyo incondicional que fue el de su padre, quien siempre supo que su pequeño hijo no estaba en el cuerpo correcto y a pesar de ello siempre la apoyó desde su infancia. A partir de ese apoyo Nicole decidió hacerle algunos cambios a su cuerpo para sentirse más satisfecha consigo misma, realizando dietas para conseguir el cuerpo perfecto para ella y aplicando inyecciones en la zona del abdomen, espalda y cintura para mantener un cuerpo tonificado y sentirse más femenina, tenía que cambiar para ser feliz, para ser ella; su papá fue la primera persona en apoyarla en sus decisiones “Él siempre estuvo cuando más lo necesité”.

A pesar de que México es un país con muchas creencias diferentes, se han llevado a cabo una cantidad de manifestaciones y marchas para apoyar a la comunidad LGBT+ y lograr así obtener el respeto que se merecen; Nicole ha participado en busca del respeto y la igualdad a los suyos, formando parte de las marchas en la Ciudad de México, buscando que se le considere una mujer más. Gracias a estas marchas ha logrado obtener el valor necesario para salir a las calles, sin importar las miradas de una sociedad conservadora.

Nicole es considerada una de las primeras mujeres trans en asistir a institutos escolares en el municipio de Huehuetoca, Estado de México, durante su transición participó en certámenes y concursos de belleza en su comunidad, como fue el caso de la Reina de las fiestas patrias, a la edad de 16 años, “tenía miedo de ser agredida por participar en este certamen, ya que en el participaron amigas de mi infancia que me conocieron siendo un hombre”, comentó Nicole, desafortunadamente perdió al no tener el apoyo de la comunidad y claro parte de su familia, pero eso no fue impedimento para imponer nuevas reglas y ganarse el respeto y apoyo de la gente que sin importar su género la considero una mujer.  

Como se sabe, así como hay apoyo en la actualidad a esta población también hay rechazo para estas personas, pero a pesar de eso Nicole comenta que gracias a ello se ha vuelto más fuerte y con muchas ganas de prepararse como mujer “Somos mujeres para las que el mundo no está preparado”, y sin importar el rechazo, las burlas, el bullying, todas aquellas inseguridades que la comunidad ha provocado, la felicidad de estar en el cuerpo correcto supera toda adversidad. 

Después de su transición, jamás consideró regresar al género masculino pues asegura que cuando traes algo en tu ser jamás lo puedes cambiar, porque es parte de la esencia de las personas; considera que su forma de ser cambió pues se hizo una mujer valiente, segura de sí misma y con muchos proyectos de vida.

El caso como el de Mía Nicole es solo uno de muchos casos que existen en México, pero no todos tienen la suerte de que sean contados o difundidos en algún medio, mucho menos la suerte de que sus familiares las apoyen en esta decisión tan grande; pues muchas veces las familias, en especial los padres, no están de acuerdo con su cambio de género y a causa de ello son rechazadas e incluso expulsadas de sus casas y la opción más común que logran encontrar es llegar al trabajo sexual y vivir en la calle. 

Es por ello que como muchas mujeres trans no cuentan con el apoyo de sus familiares, en la actualidad ya existen asociaciones para ellas, pero en este caso hablaremos de una en específico, la primera asociación para mujeres trans, en la cual encuentran el apoyo que no recibieron en su hogar. Casa Hogar “Paola Buenrostro” , es una asociación que nace por la iniciativa de Kenya Cuevas, Fundadora y Directora de la Asociación Civil Casa de las Muñecas Tiresias, quien funda este albergue en honor a su compañera trans, Paola Buenrostro, asesinada en el 2016.

Un transfeminicidio de los muchos que existen en México; pero a diferencia de que Kenya luchó para que la voltearan a ver; tras el asesinato de su compañera Paola Buenrostro, a manos de una exmilitar que buscó de sus servicios sexuales y al darse cuenta de que era una mujer transexual, le arrebató la vida con un disparo a tan solo 15 metros de donde se encontraba su compañera y amiga Kenya Cuevas, “Salió del carro y me apuntó con la pistola, estuve a punto de morir, pero por milagro de la vida la pistola se encasquilló y no logró dispararme”, comenta Kenya Cuevas.

Tras la muerte de Paola, sus compañeras y Kenya realizaron una manifestación en el lugar donde fue asesinada, junto a su ataúd y aun con el cuerpo presente de Paola, lucharon y alzaron la voz para que no se quedara impune el caso de su amiga y compañera, la espera de la llegada de sus familiares para su último adiós era lo único que más anhelaba Kenya, pero desafortunadamente al tener contacto con ellos la rechazaron por completo, por haber cambiado su género. 

Después de tres años y gracias a un convenio firmado con la Secretaría de Desarrollo y Bienestar Social de la Ciudad de México, Kenya vio su sueño hecho realidad el 16 de diciembre de 2019, fecha en que se hizo formal la entrega del inmueble que sería la casa hogar. A partir de enero del 2020, Casa Hogar “Paola Buenrostro” comenzó a albergar a mujeres transexuales mexicanas y migrantes, convirtiéndose en un espacio de afecto, aprendizaje y oportunidad para estas mujeres que han pasado de la invisibilidad a buscarse un espacio dentro de la sociedad, todo gracias a Kenya y a su equipo, que trabaja codo a codo con ella para mantener a flote este sueño que ha comenzado a cambiar vidas.  

El proyecto base que dio origen a la Casa Hogar “Paola Buenrostro” tiene como objetivo crear un entorno que apoye a mujeres trans que han sido víctimas de abusos, violencia y discriminación, a través de un programa integral que contempla la educación, la salud física, la salud emocional, el acceso a la cultura y el empoderamiento laboral. Su propósito es crear una base sólida que permita la reinserción y, con el apoyo y la coordinación de distintas instancias de gobierno que han abierto sus puertas, estas mujeres por fin vean recuperados los derechos que les fueron arrebatados por defender su identidad.

Actualmente esta casa hogar alberga a 16 mujeres trans de diferentes edades y nacionalidades, brindándoles una mejor calidad de vida para lograr salir de las calles y del trabajo sexual.

Esta es la historia de Claudia de 54 años de edad, quien lleva 8 meses viviendo en esta casa hogar libre de las drogas y de la prostitución y que a sus 14 años salió de su casa al revelar que ella no se consideraba un hombre y su familia al saber de esta noticia la rechazó, pues en los años 70’s, la sociedad era más conservadora y el rechazo de la misma sociedad afectaría y perjudicaría por completo a su familia.

Claudia al no tener hogar llegó a la zona rosa a sus 14 años, conociendo a la comunidad gay y alguna que otra mujer trans, desde ese momento Claudia, comenzó a vivir como una mujer trans, vistiéndose y caracterizándose como tal. “Saliendo del 41 nos agarraron los judiciales, gracias a que yo cargaba con un torzal de oro, nos soltaron sin ropa, sin nada, nos cortaron el cabello y nuestra única solución fue encontrar sabanas y con eso nos cubrirnos”, comentó Claudia, después de ese momento la única alternativa que encontró fue el trabajo sexual y con tan solo 15 años de edad comenzó a prestar servicios sexuales, la discriminación machista por parte de los policías  impedía buscar otras oportunidades para salir adelante con un trabajo estable y una vida digna.

A los 16 años de edad dejó el trabajo sexual por un tiempo y se dedicó a robar a causa de que en repetidas ocasiones fue arrestada saliendo de los hoteles y los policías al darse cuenta de que no era lo suficientemente femenina, la llevaban al torito, lugar en el que era detenida aproximadamente por 15 días y era golpeada y abusada por los mismos oficiales.

“Tuve la oportunidad de conocer a algunas chicas que bailaban, me fui a bailar con ellas y trabajé en cabarets por un tiempo”, comenta Claudia, al relatar parte de su vida y en la forma en cómo busco salir a adelante y por supuesto no dejar a un lado su verdadero ser, convertirse en una mujer cueste lo que cueste, así como Claudia hay cientos de casos de mujeres trans que no encontraron otra opción que adentrarse en los trabajos sexuales desde muy temprana edad, ya que la sociedad conservadora no les permite construirse a sí mismas, rechazándolas como mujeres y discriminándolas.

A la edad de 35 años, Claudia conoció al hombre que ella creía que sería el amor de su vida, pero un giro inesperado cambió totalmente su existencia y su persona, “Me hundí en el mundo de las drogas y todo gracias a él”, mencionó tristemente Claudia, a partir de ese momento no logró salir adelante, generándole desesperación en su vida diaria al no tener los recursos para conseguir la droga que ella y su pareja consumían, causando que Claudia llegara a la cárcel por culpa de él y ,peor aún, la muerte de su madre.

Después de un tiempo en la cárcel Claudia se dio a conocer como la “señora de los pájaros”, ya que dentro de la misma había una gran cantidad de estos animales, que por alguna razón seguían a Claudia por todas las instalaciones, cuidando de ellos y alimentándolos, la razón por la que los pájaros la seguían a todos lados no tenía explicación, pero Claudia se sentía alegre y tranquila al creer que era la manifestación de su madre después de morir.

Tras salir de la cárcel continuó parte de su vida en las calles cayendo nuevamente en las drogas, hasta el día que Claudia llegó a la casa hogar Paola Buenrostro y gracias a esta asociación pudo continuar su vida lejos de las drogas a la edad de 54 años, ahora busca apoyar a todas las mujeres trans que se cruzan en su camino, para que así ellas no caigan en las manos de la drogadicción así como de la prostitución, además de evitar que lamenten la muerte de algún familiar y se mantengan con vida ellas mismas.

Este es el caso de Michelle de 41 años, quien estuvo en un incendio a sus 6 años, en dónde sufrió la pérdida de su pierna derecha y la deformidad e inmovilidad de su brazo izquierdo.

A sus 12 años fue encontrada por su hermano con un vestido y maquillada, al verla en esa situación la corrió de su casa a golpes y la exhibió ante sus vecinos, provocando que Michelle se sintiera avergonzada, no tuvo otra opción que llegar al trabajo sexual. Tiempo después, su propio hermano fue en busca de su servicio sexual, para humillarla y hostigarla, ante esta situación Michelle pidió apoyo de una de sus compañeras para que juntas le quitaran todas sus pertenencias,  “Yo no pedí ser así, yo no pedí ser este tipo de persona, yo le reclamaba a Dios, no me dejaste ni ser un hombre, ni mujer y tampoco me dejaste ser una mujer trans completa, como las demás”, menciona Michelle, con la voz quebrada al recordar una de las peores vivencias en su vida y en su transición como una mujer trans.

La sociedad en general se ha puesto en contra de esta población, claro no todas las personas, pero la mayoría los ven despectivamente, son tratadas con asco e incluso reducidas a la categoría de personas sin derechos, son objeto de burla y reciben golpes en las calles por transformar su cuerpo; muchas, incluso, han muerto asesinadas a sangre fría.

Quienes han construido el género tan marcadamente diferente al estereotipo no pueden ocultarse, por ello, es mucho más probable que padezcan las más crueles formas de discriminación y tortura social. Ser trans en un mundo conservador en algunos casos significa no tener familia, trabajo, educación de calidad ni acceso a servicios de salud. No pocas enferman de cáncer, por los líquidos que se inyectan para transformar su cuerpo, principalmente aceite de cocina, el cual ha causado la muerte de muchas mujeres trans por no tener la asistencia médica necesaria, ni los recursos para someterse a las cirugías estéticas.

La discriminación y estigmatización presentan una serie de particularidades respecto a las personas trans, sobre todo cuando estas hacen vida en una sociedad marcada por tabúes y prejuicios.

Actualmente, el registro de violencia elaborado por la CDIH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) ha destacado que el 80 % de las mujeres trans latinoamericanas mueren a los 35 años o menos, de las comunidades LGBT+ esta población es las más afectada y la más vulnerable.

Y aunque no todas las personas trans corren con la misma suerte, la mayoría de ellas ha sufrido algún tipo de violencia en la sociedad, ya sea de un mínimo acto o hasta llegar a ser asesinadas a sangre fría por personas despiadadas.

Esta población cada día se vuelve más fuerte, pues a lo largo de los años ha ido alzando la voz cada vez más y más alto; a pesar de todos los obstáculos que han enfrentado han logrado conseguir que las volteen a ver e incluso que obtengan apoyo para ellas y las suyas.

Las personas trans corren un riesgo mucho mayor que sufrir acoso o cualquier tipo de agresiones, pues incluso llegan a ser asesinadas. Cuando los medios de comunicación y los líderes comunitarios y políticos tratan el tema con un tono incendiario, el entorno se vuelve aún más hostil, arrebatándoles la oportunidad de salir adelante y construir un buen futuro para ellas.

“El termino mujeres trans, es para evitar etiquetas en la sociedad”, menciona Danielle, coordinadora de la casa hogar Paola Buenrostro, ser una mujer trans no es nacer como mujer es construirse como una. Dentro de la sociedad la mujer está sujeta a una serie de reglas que indican que la mujer debe ser sumisa, de casa, reproductora y la mujer trans no acepta esta parte de la sociedad.

“Nosotras somos algo más todavía, una mujer trans piensa, construye, estudia, también habemos profesionales, no solamente servimos para trabajos domésticos, trabajo sexual o cortar cabello”, comenta Danielle, ser una mujer trans es querer vivir abiertamente, mostrando una propia identidad, es algo que la mayoría de la gente da por sentado, pero en el caso de las personas trans puede ser muy peligroso. Vivir con autenticidad, algo tan sencillo como ser visibles, requiere un valor enorme. Sin embargo, cada vez son más las personas trans que se dejan ver en nuestras comunidades, en los medios de comunicación y en la vida pública, con lo que día con día se sabe más sobre el tema y las actitudes están cambiando. Esto es esencial para garantizar los derechos fundamentales de las personas trans.

Ser trans no tiene nada de malo, es una manifestación más de la gran diversidad de la naturaleza humana. Las personas trans son parte esencial de las comunidades y culturas, así ha sido a lo largo de la historia. Sin embargo, en un mundo donde abundan las opiniones negativas y no siempre hay suficiente información sobre el tema, muchas personas trans sufren hostilidad, discriminación y violencia, simplemente por ser quienes son.