Por: Alejandro Cravioto y Alaine Zarrabal

“Empatía, es lo que les pediría a todos los padres de familia, sabemos que son tiempos difíciles para todos, pero si nos apoyamos podremos salir de esta situación tan incierta”, expresó de forma melancólica la maestra Mary Peña, docente de preescolar; al contarnos su experiencia en esta nueva modalidad a distancia que se ha implementado en la educación.

Para toda la sociedad mexicana ha sido un cambio muy grande realizar la mayoría de sus actividades cotidianas a través de una computadora o un celular, la educación ha sido uno de los principales afectados. Los alumnos de todos los niveles han pasado de asistir 5 días de la semana a un salón de clases, a adecuar un espacio en su hogar para realizar sus actividades de forma adecuada.

Para educación básica, que comprende 9 años, divididos en 3 niveles, 3 años de preescolar, 6 de primaria y 3 de secundaria; ha sido difícil adaptar la forma en la que se realizaban comúnmente las actividades en los salones de clases

La estabilidad emocional en esta cuarentena ha cambiado de manera constante para los maestros; por lo mismo, se ha considerado que el cambio de modalidad de la enseñanza en educación básica ha afectado significativamente la salud emocional de los docentes a la hora de realizar su trabajo.

Un gran cambio

Los pequeños de preescolar, niños entre 3 y 6 años, han sido los que más han padecido en el cambio de esta modalidad de trabajo, ya que, en sus salones de clases suelen practicar sus habilidades de motricidad, lenguaje, coordinación, entre otras que son indispensables para tener un correcto desarrollo y poder trabajar de manera correcta en los siguientes niveles que les toca cursar en su desarrollo escolar.

Si bien controlar grupos de alrededor de 30 alumnos es complicado en clases presenciales, es más complicado tener un orden en las reuniones establecidas por las distintas plataformas digitales, más aún cuando los padres de familia suelen intervenir en las indicaciones que da el docente a cargo del grupo.

Así lo señaló la docente Mary Peña: “Es complicado el realizar una clase con niños tan pequeños y más en línea; cuando los tengo en el salón, los niños son de una forma, pero muchas veces los papás intervienen en las clases o les dan las respuestas”. En estos niveles educativos, se les ha exigido a los padres de familia que un adulto responsable acompañe a los menores a la hora de utilizar un dispositivo móvil durante sus clases virtuales, esto como medida de seguridad.

Es innegable que ha sido difícil adaptarse a estudiar en línea, ya que, los niños y niñas estaban acostumbrados a interactuar con sus compañeros y su maestra en persona. “Suelo pedirles que prendan la cámara, para que entre ellos puedan verse y saludarse, y esa interacción no se pierda, de igual forma todos los días les pido a los papitos que me envíen un audio de los pequeños, ya sea dando los buenos días o diciendo presente para simular que existe un pase de lista, que es de las cosas que más les divierten en el salón de clases”, comentó la maestra de manera melancólica, mientras declaraba el recuerdo de los alumnos en el salón de clases.

Por otro lado, el profesor de secundaria, Javier García, señala: “Trabajo en 2 secundarias con diferentes sistemas, así que tengo que realizar con mis muchachos de diferentes formas, en donde laboro los jóvenes no cuentan a veces con los recursos, entonces acordamos los profesores ir a la escuela todos los sábados temprano para pegar las tareas y recoger las de la semana para los chicos que carecen de internet”, argumentó el docente preocupado ante la situación de sus alumnos.

Es una realidad que la tecnología se ha convertido en una necesidad y algunos de los estudiantes no pueden costear un buen servicio de internet y un buen dispositivo para poder realizar sus actividades escolares de manera correcta. Es por eso que maestros de todos lados han realizado distintas actividades para brindarles la educación a sus alumnos.

Dificultades

Una situación complicada es la que viven los alumnos que asisten a escuelas que se encuentran en las comunidades rurales. Este es el caso de dos profesores que pidieron resguardar su identidad, por lo cual a lo largo de esta investigación serán mencionados bajo los nombres de Berenice y Marcos.

San Juan Bautista Tuxtepec, Oaxaca, es un pueblo rodeado de muchas comunidades de bajos recursos, en muchos casos los alumnos asisten a escuelas que se encuentran a 2 horas de camino de su casa. A pesar de este impedimento, los alumnos salían puntualmente a sus clases para aprender algo nuevo cada día.

“Desgraciadamente en esta parte se maneja todo por internet satelital y cuando llueve muy fuerte los alumnos se quedan sin comunicación con nosotros por días, semanas o a veces hasta un mes completo, esto suele deprimirlos por no poder continuar con sus estudios y terminan desertando para poder apoyar en su casa trabajando en las tierras o en el negocio de la familia”, comentó frustrada la maestra Berenice sobre la situación de sus alumnos.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) reveló que en la contingencia sanitaria, se registró un 10% en el rezago educativo en educación básica, se revela que fueron 2 millones 525 mil 330 alumnos de preescolar, primaria y secundaria quienes abandonaron las clases.

Consecuencias

Esta situación se sale de las manos de los maestros, quienes, con entusiasmo y dedicación, han apoyado a los alumnos para continuar con sus estudios y de esta manera realizan sus labores como docente frente a grupo, sin embargo, esta acción también ha consumido gran parte de su tiempo, convirtiendo su jornada laboral de 6 horas a tiempo completo.

Al platicar con nuestra entrevistada, se quedó callada unos segundos y contestó “¿De todos los cambios que he tenido, ¿cuál es el más complicado? Creo que es el dejar de ser madre y esposa para ser maestra de tiempo completo, esta pregunta sería interesante hacérsela a los hijos de profesores quienes han padecido el tener padres ausentes en su casa porque deben de realizan su trabajo” dijo de manera triste la profesora Myrna, docente de 1º grado de primaria.

Para otros profesores, ha sido difícil dividir su tiempo entre la docencia y ser padres de familia, principalmente cuando uno de ellos aun es demasiado pequeño para cuidarse por sí solo, un ejemplo es la maestra Mareci, quien declaró: “Por desgracia, se descompuso la Tablet de mi hija, entonces para que tenga sus clases en línea le presto mi teléfono, y mi esposo le presta el suyo a mi hijo. Esto ha sido muy difícil por todos los horarios que deben cubrir los niños y en los cuales no puedo responder inmediatamente a mis alumnos y sus padres.”, al preguntarle cómo era dividir su trabajo y el cuidar a un bebé de apenas un año afirmó: “Es complicado, muchas veces debo pedirle a mi hija de 13 o mi esposo que le echen un ojo a su hermanito mientras yo estoy en reuniones con los padres o las autoridades para que no se quede sin supervisión”.

Por otro lado, un gran número de profesores ha confirmado sentirse agotado por su trabajo, “Me gusta lo que hago, sin embargo, esto se ha vuelto cansado, tengo 4 materias, alrededor de 200 alumnos y revisar uno por uno me lleva horas de todo mi día y termino agotado, solo para realizar lo mismo al siguiente día”, declaró el profesor Marcos.

Se considera estrés al mecanismo que se pone en marcha cuando una persona se ve envuelta por un exceso de situaciones que superan sus recursos, es decir, se ven superados por tratar de cumplir con las demandas que se le exigen. Esto puede influir en el bienestar tanto físico como psicológico y personal.

De igual manera, se puede generar estrés al no obtener los resultados esperados en la forma de trabajo: “Manejo 5 grupos de secundaria en la asignatura de lengua materna de 3º año, en uno de los grupos solo tengo un contacto y respuesta de aproximadamente 11 alumnos de los 30 que se encuentran inscritos, esto no me genera una satisfacción de resultados en cuanto a mi trabajo, por lo cual enseñar a distancia ha sido muy complicado”

No solo estas situaciones han sido el problema de los profesores, el olvidarse de tener un horario fijo para su trabajo también ha sido una dificultad que han enfrentado “En mi caso esto se ha complicado ya que para 3º de primaria, los programas e televisión se transmiten en un horario fuera del que corresponden las clases, por ello tengo que designar espacios para que puedan realizar sus tareas, esperar a que me las envíen, que en algunos casos es hasta un día después, para así poder evaluarlas y devolvérselas para que en la reunión semanal que tenemos, me digan sus dudas sobre los trabajos y pueda resolverlas lo antes posible”, contó de manera frustrada la docente Lupita.

“El trato con los padres de familia durante esta cuarentena ha sido complicado, muchas veces no consideran que existe un horario y suelen exigir que se les de clase cuando regresan de trabajar, alrededor de las 8 o 9 p.m., en una ocasión una mamá del grupo me pidió que le diera clase a su hija en domingo porque era el único día que ella podía ver qué se le estaba enseñando. En estos casos suele ser muy estresante el no poder tener a gusto a todos los padres, mientras unos son compresivos, otros nunca se ponen en nuestro lugar”, declaró una profesora quien pidió se mantuviera anónima su identidad.

Los expertos recomiendan tratar de reducir el estrés lo máximo posible. Hay varias recomendaciones útiles para conseguirlo, un ejemplo son las actividades que realizan algunos docentes: “De vez en cuando suelo salir a mi patio a caminar o al parque con mi hijo y mi madre para despejarnos un rato de tanto trabajo”, comentó la profesora Yolanda.

Por su parte, el profesor Javier García comentó: “Tengo 3 perros, con ellos busco relajarme, apago unos momentos el celular y me dedico a pasearlos, esto y acudir con un especialista me ha ayudado a seguir adelante durante toda esta pandemia”

Hacer ejercicio, comer bien y dormir lo suficiente, son algunas de las recomendaciones de los especialistas para combatir el estrés de manera saludable. De igual forma técnicas de relajación como estiramientos, respiración profunda y relajada son ejercicios que se pueden realizar de momento para calmar este malestar.

¿Salud mental?

Según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la salud mental es el estado de equilibrio que debe existir entre las personas y el entorno socio-cultural que los rodea, incluye el bienestar emocional, psíquico y social e influye en cómo piensa, siente, actúa y reacciona una persona ante momentos de estrés.

“Para alguien que consume medicamentos, esta situación complicó mi estado mental, al grado de que me recetaron más pastillas, unos ansiolíticos y antidepresivos para sobrellevar la ansiedad y depresión que me provocaban mis problemas motrices que ya padecía desde hace un tiempo y ahora no puedo reaccionar de manera rápida, por el desgaste tanto físico y mental que tengo”, mencionó de forma angustiada la maestra Rocío

Según una encuesta realizada por el Tecnológico de Monterrey en mayo de este año  a 745 personas, arrojó que el 69% de las mujeres y el 30% de los hombres durante el confinamiento ha visto afectada su salud emocional, provocando enfermedades como depresión y ansiedad, teniendo como consecuencia que recurrir a medicamentos para aliviar estos males.

Este problema puede derivarse de diferentes situaciones, como inseguridad, desesperanza, un gran cambio social, violencia o problemas físicos. También puede verse afectada por factores y experiencias personales, la interacción social, los valores culturales, experiencias familiares, escolares y laborales.

Por otro lado, una maestra que prefirió no revelar su nombre, declaró de forma anónima lo siguiente “La salud mental es muy importante, principalmente para un docente, ya que para los niños nosotros somos un ejemplo y muchas veces siendo tan pequeños se dan cuenta de que estamos agotados, molestos o agobiados, por eso mismo considero que es aún más difícil el fingir que todo está bien para que ellos no se depriman”.

La SEP, ante esta situación, se ha dado a la tarea de realizar encuestas a sus trabajadores para conocer su estado de salud actual, tanto física como mental y poder apoyarlos para salir adelante con ello, por eso, se realizan constantemente estas prácticas en las zonas escolares con el fin de cuidar la salud de los docentes.

En estos cuestionarios se le solicita al profesor contar su experiencia durante las actividades de Aprende en casa, como también de los problemas de los cuales padece, centrándose en los mentales y solicitando opiniones para generar mejor contenido y brindar un mejor apoyo.

“No ha sido fácil toda esta situación, principalmente para los pequeños, que generalmente con nosotras suelen abrirse y contarnos lo que sienten, he tenido niños que sus papás me piden que les marque porque ya no quieren trabajar y debo decirles que todo estará bien, que deben realizar sus actividades, aunque muchas veces yo también me siento cansada por tanta presión”, afirmó la maestra Mary Peña hablando de su situación.

Por ello, estos problemas deben de tratarse a tiempo y no solo ignorarlos, por eso, es importante acudir con un especialista en el tema para seguir un tratamiento especial y combatir esta situación, de igual manera una forma adecuada de controlarlo es realizando meditaciones cuando exista mucho estrés.

Un mensaje para la sociedad mexicana

Los medios de comunicación se han centrado en cubrir las problemáticas que ha traído consigo esta pandemia provocada por el virus del COVID-19, sin embargo, no se han contado todas las historias, todas las versiones y situaciones que cada uno de los mexicanos han vivido durante estos 9 meses.

El sector educativo ha sido uno de los más afectados, derivando diferentes problemáticas; alumnos, padres y maestros se han visto envueltos en distintas situaciones donde en algunos casos la respuesta se sale de las manos de todos.

Padres de familia y alumnos han sido el centro de atención para todos los mexicanos, en cuanto a su pesar y los problemas que han vivido día a día para continuar con sus estudios. Sin embargo, los profesores han sido olvidados del ojo público, proyectándolos como personas rudas y que solo se encargan de designar tareas sin pensar en los otros.

Sin embargo, la realidad es completamente diferente a lo que todos pueden apreciar, ya que, como todos, son seres humanos, que han dejado algunas de sus obligaciones por atender a su trabajo y apoyar a sus alumnos a seguirse superando.

“Les pediría a todos que desarrollemos nuestra empatía, como docente ser empática, con los padres, ya que las familias son diversas, tanto en economía, situaciones personales; entre otros y aprender a valorar el trabajo que realizamos los maestros para continuar con la educación de los pequeños, a pesar de esta situación”, declaró casi con lágrimas en los ojos la profesora Luz.

Así mismo, el maestro Marco comentó de manera breve y efusiva que “Todos debemos aportar nuestro granito de arena, y francamente puedo decirte que hay docentes que están dando el 100 por ciento y no les dan el reconocimiento que merecen”.

Empatía ha sido la palabra que más han repetido los maestros, sobre todo cuando se les pidió que dieran un mensaje a todos los mexicanos, en otros casos expresaron su frustración ya que, han abandonado a su familia por cumplir con su trabajo.

“Dividirme como madre y maestra es muy complicado, a veces debo hacer todo al mismo tiempo, la comida, las reuniones con los padres, ayudar a mis hijos con su tarea, sin duda es bastante difícil hacer todo a la vez casi todos los días”, afirmó la profesora Mareci.

Sin duda, el cambio de modalidad de la enseñanza en educación básica ha afectado significativamente la salud emocional de los docentes, que han debido transformar su vida de la noche a la mañana, trayendo consigo muchos problemas de salud mental por el hecho de querer cumplir con su trabajo.

Para el pueblo mexicano, es necesario crear conciencia que ante todo, todos somos humanos y por ello la realización de esta investigación, para recordarles a todos los mexicanos la otra cara de la moneda en esta situación y antes de criticar, ponerse en los zapatos del otro.