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Por: Beatriz Fuentes y Wendy Sánchez

“Aunque las personas me vean entrar a los vagones del metro con mis muletas, necesitado de un asiento, se hacen los dormidos para no cedérmelo”, Javier Sergio, una persona discapacitada quien diariamente pide dinero en la estación Buenavista, del convoy de la CDMX; es una víctima más del mal uso que le dan las personas a las reglas de dicho transporte.

Éste caso muestra que los usuarios no respetan el asiento exclusivo para personas de la tercera edad, inválidas y mujeres embarazadas, a pesar de que saben que ese lugar se debe ceder a las personas necesitadas, no lo hacen. Así como éste existen más señalamientos incumplidos por parte de las personas que acuden a dicho servicio, las cuales afectan el buen funcionamiento del metro.

El portal de internet “Ciudadanos en red”, publicó que existen 10 indicaciones que son las más infringidas, como “Antes de entrar permita salir”, “No fumar dentro de los vagones”, “No sentarse en los pasillos de los vagones”, “No tirar basura”, “Pasar la línea amarilla o mejor conocida como la línea de la vida”, “No pase”, “Las escaleras eléctricas”, “Recargarse en las puertas”, “Los sentidos de los pasillos al transbordar entre líneas” y “No respetar el asiento exclusivo para personas de la tercera edad, discapacitadas y mujeres embarazadas”.

Sin duda, el “gusano naranja” encierra diariamente infinidad de historias, por el exceso de individuos que usan este transporte; como lo son trabajadores, vendedores ambulantes, estudiantes y amas de casa.

La UNAM acertó que hay más gente en el metro de la Ciudad de México que en Finlandia. Cinco millones y medio de personas se trasladan diariamente por los 226 mil 488 kilómetros que abarcan las 12 líneas del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México. Esta cifra sube a casi 9 millones en los días de contingencia ambiental. Eso es más que toda la población de Honduras.

Justo por esta problemática alumnos de la UNAM crearon el proyecto MetRevolución, que es un sistema de señalamientos colocados frente a los accesos de cada vagón, para agilizar el ascenso y descenso de pasajeros.

De acuerdo con el líder de dicho proyecto, Gustavo Carreón, del Posgrado en Ciencias e Ingeniería de la Computación de la UNAM, el programa ayudó a optimizar el uso de los vagones entre los usuarios del mismo, incluido en él, la disminución de pleitos entre los usuarios; el cual es uno de los principales factores que existen en el transporte.

Juan Reinoso, uno de los usuarios del metro comentó que otra regla que se infringe a menudo es el que los proveedores

clandestinos afecten el ascenso de éste, ya que cuando se va a cerrar la puerta del vagón ellos se meten a la fuerza y eso hace que las puertas no cierren; por lo tanto se atrasa su avance y por ende eso retarda la anterior y así sucesivamente hasta que se hace un caos en todas las líneas.

El estudio también reveló que los pasajeros “necios”, afectan severamente el tiempo en el que debe fluir el servicio.

Cada tren consigue transportar hasta mil 710 sujetos (190 por vagón) y en los lapsos de hora pico los trenes deberían pasar cada dos minutos con el fin de movilizar a 51 mil pasajeros por hora. Si un convoy queda atascado en una estación por más de 60 segundos causa molestia en los usuarios, que no se percatan que en la mayoría de los casos ellos son los causantes del atraso.

“Los policías ayudan a los ladrones y los vendedores ambulantes sí afectan”, dijo Norma Hernández, ama de casa. Esto es otro ejemplo de que el mal funcionamiento del transporte no solo depende de los usuarios, sino de policías y comerciantes.

Por otra parte, Felipe Gómez policía de la estación Buenavista comentó que el hacía cumplir las conjeturas, es claro como las opiniones están dispersas, es por ello que existen distintas organizaciones que incitan a la población a trabajar en conjunto para la mejora del servicio.

Mensajeros urbanos, es uno de los grupos más seguidos en redes sociales, puesto que apoyan la temática del metro, como: asaltos, peleas y mal uso del transporte.

Sin embargo, no todo es malo, en el video “Fe en la sociedad recuperada”, publicado por dicho grupo el 31 de Mayo del presente año, se puede ver como aún existen personas que

respetan las reglas. En cuatro minutos se muestran ocho casos de ciudadanos que necesitan el lugar reservado, en el cual solo siete de ellos lograron hacerlo, lamentablemente aún existen personas que prefieren su comodidad antes que las necesidades de los demás.

Un caso claro es el de Angélica Ramírez, quien comentó que “Los hombres no se percatan que hay mujeres embarazadas en las tranvías”, mientras estaba embarazada tuvo que pasar por dificultades en el transporte, ya que algunos usuarios no miden la fuerza con la que entran a los vagones y en varias ocasiones llegaron a empujarla lastimándola severamente; pero no es el único caso, lo que se complementa con que existen personas que no saben que al no respetar estos señalamientos deben pagar una multa de 250 pesos mexicanos.

Otra organización conocida, son los “Supercívicos” quienes realizaron un video donde simulan un juego de futbol americano, en el cual ayudan a la gente a que permita salir antes de entrar, lo que en conjunto se complementa con el video publicado por “Mensajeros Urbanos”, el pasado 10 de diciembre, el cual fue grabado en la estación Balderas de la Línea 1, donde se muestra el proyecto piloto lanzado por la UNAM; en éste se le enseña a la sociedad como debe seguir las líneas que previamente marcan para que fluyan adecuadamente los vagones, por desgracia también se ve como no todas las personas acatan las indicaciones.

Actualmente, se han visto remodelaciones en varias estaciones del metro de la Ciudad de México; también ha sido una causa de que exista una infracción, porque se ocasiona mal humor tanto en usuarios como en trabajadores del mismo.

Para generar un proyecto como el de ascenso y descenso eficiente en vagones, se necesita llevar un formato al área específica para que se genere un contrato, una vez que fue aceptado, se deben conseguir las firmas de distintas plazas para asimismo saber que los colegas están de acuerdo. Uno no puede comenzar con un proyecto sin saber que los demás espacios están conformes, informó Baruch Velázquez, trabajador del área de Obras Públicas.

En su inicio del metro en el año 1967 se tuvo que desplegar una infraestructura de actividades minuciosamente planeadas para así tener un servicio de primera calidad. El destinatario final de todo este proyecto era único; el usuario que transitaba comúnmente en otro tipo de servicio público y al usuario, precisamente, se le debía guiar con una señalización clara y objetiva para que se desplazara sin confusiones y seguridad al interior del transporte.

El funcionamiento con el paso de los años les dejó de importar a los individuos, hasta llegar al caos que se tiene hoy en día.

En el que uno debe de estar al tanto y capaz de recibir empujes, groserías y en situaciones más críticas, robos entre los mismos.

Un claro ejemplo de ello fue lo que le ocurrió al usuario Erick Valencia, mientras viajaba en la estación de Ciudad Azteca “yo no me di cuenta, la gente se comenzó a amontonar; 4 hombres me rodearon y cuando la gente empezó a evacuar en la siguiente estación me di cuenta que ya no tenía mi celular y cartera” relató.

Éste es uno de los casos más trágicos que ocurren diariamente en la Ciudad de México; la gente ya no hace nada por miedo de que los mismos delincuentes los agredan.

La última actualización al reglamento de transportes públicos en la Ciudad de México fue en el 2003, mientras gobernaba Andrés Manuel López Obrador, estipula que los usuarios no deben pasarse de la línea amarilla.

Mientras tanto en el reglamento de los años 70 se prohibía el comercio dentro del metro, en el artículo 20° dice que “Por ningún concepto se permitirá a los vendedores ambulantes de cualquier clase de mercancía ejercer sus actividades comerciales en las estaciones o en los carros del tren subterráneo”. Sin embargo, en pleno 2017 siguen existiendo los “vagoneros”, lo que propicia el mal funcionamiento, afirma Ulises Luna.

“Nosotros no tenemos permitido ceder entrevistas o dejar que nos tomen fotografías, porque las personas suelen subirlas a las redes sociales y a nosotros nos quitan nuestra mercancía” comentó una vendedora ambulante de la estación de Buenavista.

Eso no ha detenido la venta clandestina en el metro, puesto que hay al menos 5 vendedores por cada estación de la línea B, sin tomar en cuenta a los que venden dentro de los trenes.

“Me encontraba vendiendo mis discos, me acababa de subir en la estación Hidalgo, cuando escuché chiflidos y gritos, de mis compañeros, diciendo que ya venían los puercos, no pude reaccionar y en cuestión de segundos ya me habían quitado toda mi mercancía”, “Se me hace injusto que nos quiten nuestro trabajo, de aquí come mi familia”, dijo un vendedor.

Lo que pocos saben es que según el capítulo cuarto, sección 1 artículo 29° dice que “La secretaria otorga permisos para la prestación del servicio mercantil, a quienes cumplan con los requisitos previstos a la ley y por la vigencia que ésta determinada”.

Otra indicación que no se respeta es “No recargarse en puertas”, debido que en caso de emergencia se abren rápidamente y pueden ocasionar que la persona que va recargada en ellas caiga a las vías o en ocasiones retrasen al tren.

En el capítulo segundo de los usuarios, capítulo 6 del reglamento del transporte del Distrito Federal- ahora Ciudad de México afirma que: “Para garantizar los derechos de los usuarios, la Secretaría debe vigilar que el servicio público del transporte de pasajeros y de carga en todas sus modalidades, se proporcione garantizando seguridad, comodidad, higiene y eficiencia”.

No obstante, las autoridades no reaccionaron el accidente que ocurrió en dicho transporte el pasado 27 de Julio, fue causado por una explosión dentro del convoy; los usuarios entraron en pánico por la falta de organización de los policías, “Los túneles están llenos de humo tóxico, los trenes parados, la gente camina por las vías para no asfixiarse”, declaró Francisco Dorado, por redes sociales. Cuando los ciudadanos decidieron salir caminaron varios minutos por las vías, ya que no había un señalamiento que les indicara qué hacer.

Pol último, otra indicación que se infringe constantemente es el de las escaleras eléctricas, debido a que la gente se acomoda a lo ancho de éstas, tapando el lado izquierdo que “se supone” sirve para la fluidez de los pasajeros. Lo que ocasiona atrasó y molestia de quienes buscan obtener un mejor servicio.

Finalmente, debe quedar claro que existen distintos señalamientos: Los primeros son lo que aparecen con el nombre de la estación donde te encuentras, en conjunto con la línea y el color, los segundos son especificaciones de lo que se debe o no hacer en las escaleras eléctricas, andenes y al salir e ingresar a los vagones; pero esas no son las únicas reglas que se implementan, existe un Reglamento de Transportes Públicos del Distrito Federal, donde especifica los derechos y obligaciones del usuario, para que se le brinde un mejor servicio. Definitivamente las indicaciones están hechos con

el fin de mejorar el servicio y en ocasiones para evitar accidentes. “Lo recomendable es que respeten”, comentó la señora de la limpieza en la estación Balderas.