Foto: Wikimedia Commons

Por Eleisandro Jiménez y Adrián Sierra

“La primera vez que comencé a cortarme fue por problemas con mis papás; en ocasiones porque me sentía triste y gracias a eso me sentía aliviada.” comentó Ariadna, alumna de nivel bachillerato que practica el cutting.

La licenciada en Psicología Anel V. Ramos Bucio menciona que “El cutting es el hábito de autolesionarse porque no conocen otra forma de expresar sus sentimientos, se trata de adolescentes que liberan sus angustias emocionales cortándose los brazos, piernas u otra parte de su cuerpo con objetos punzocortantes. Las personas que lo practican buscan trasladar el dolor emocional a un dolor físico”. Después de cierta mención surgió la idea de que el cutting es practicado por algunos alumnos de nivel bachillerato de 14 a 17 años de la Universidad Bancaria de México como consecuencia de causas personales, ansiedad y depresión.

Tal es el caso de Ariadna (cuyo verdadero nombre ha sido modificado para proteger su identidad), ella nos dice que empezó a practicar el cutting desde su segundo año de secundaria. Todo empezó por tristeza y diferentes problemas con sus papás, que actualmente siguen sucediendo.

Ella inició con unas pequeñas cortadas en las partes del brazo izquierdo, con la navaja de un sacapuntas.

Se volvió normal que lo hiciera una o dos veces por semana, pero conforme pasaba el tiempo y los problemas seguían, continuó haciéndolo por más de 4 veces a la semana.

Ariadna

Buscaba sentirme bien. Lo que más duele no es la cicatriz, sino el recuerdo que te provoca al mirarla: Ariadna.

Ariadna es una chica que fue orillada a practicarlo, porque sufría bullying en la escuela, además surgieron problemas familiares. Aunque se lastimaba nunca pasó por su mente suicidarse; al principio, cuando lo empezó a practicar nos comentaba que ella sentía dolor, pero con el paso del tiempo se convirtió en un cierto grado de placer y satisfacción, al igual que la mayoría de las personas que practican el cutting utilizaba navajas y en un grado más avanzado comenzó a usar las puntas del compás.

Un día al llegar a su casa, Ariadna notó que sus papás tenían problemas y discusiones fuertes. Al mirarlos no sabía qué hacer y tomó la decisión de irse a su habitación para que pudiera cortarse sin que sus papás la observaran.

Primero optó por abrir su mochila, sacar su sacapuntas, quitar la navaja y comenzar a cortarse. Inició con una pequeña cortadura en la parte superior de su brazo izquierdo. Al momento sintió un pequeño dolor, poco después comenzó a sangrar y finalmente empezó a llorar.

Así pasaron los días, y conforme los problemas aumentaban ella sentía más ganas de hacerlo. Ariadna hacía cortadas leves en partes inferiores de sus brazos. Sin embargo, hubo un día en el que el dolor sobrepasó los limites habituales y Ariadna llegó al hospital.

Aquél día no disminuía el sangrado, y Ariadna no tuvo opción más que confesarles a sus papás de lo que estaba haciendo. Sus papás actuaron de forma inmediata y la llevaron al hospital.

“Ese día que me corté no pude controlar la salida de sangre y fui a dar al hospital; ahí fue cuando les dije a mis papás, ya cuando estuve mejor me golpearon porque estuvo mal lo que hice” narró.

Después de este acontecimiento, sus padres se dieron cuenta que habían cometido el error de reaccionar de una manera agresiva.

“La verdad entramos en un estado de desesperación donde no supimos qué hacer. Al principio cometimos el error de golpearla sin saber qué es lo que pasaba, después intentamos hablar con Ari, pero ella nos evadía. Primero nos decía una cosa y al otro día cambiaba la historia; luego la llevamos con un psicólogo, pero como mi hija es de carácter rebelde no pudo hacer mucho por ella” comenta Georgina, mamá de Ariadna.

Debido a la disposición de Ariadna no se pudo continuar con ningún tipo de atención psicológica, ya que para ello se requiere un cambio con respecto al estilo de vida.

La psicóloga Azucena Bernardo Cervantes, que imparte clases a nivel licenciatura en la Universidad Bancaria de México, nos menciona que el cutting tuvo origen aproximadamente hace 15 años. Las causas que lo generan son variadas, puede ser desde el gusto por seguir una moda, cuestiones personales o hasta para pertenecer a algún círculo social dentro del entorno donde se desenvuelve el adolescente.

En el caso de Ariadna influyeron mucho sus papás y problemas personales, esto la llevó a la práctica del cutting.

ANDREA

Todo comenzó porque saqué una calificación reprobatoria en la secundaria: Andrea.

Andrea comenzó a cortarse cuando obtuvo una mala calificación en la secundaria, a causa de esto recibió un fuerte regaño por parte de sus padres y conforme pasaba el tiempo aumentó la frecuencia de este hábito.

Aquel día era de evaluaciones, Andrea ya estaba consciente de su calificación, su miedo era el cómo reaccionarían sus papás al momento de decirles.

Aquella noche Andrea se armó de valor y les dijo sobre esa calificación. Los padres de Andrea no supieron actuar de manera tranquila y reaccionaron de una forma agresiva hacia ella.

Gracias a todo lo sucedido, decidió sacar su enojo cortándose en la entrepierna del lado derecho.

Ese mismo día sus papás la descubrieron cuando estaba en el baño haciendo las cortaduras, y después de hacer un gran coraje decidieron buscar ayuda psicológica para su hija, la cual, si funcionó por un tiempo pero después una amiga de Andrea la hizo recaer.

“Cuando parecía que ya me había librado de esto, una amiga de la escuela me dijo que era la mejor opción para desahogarse y olvidarse de los problemas y la depresión. Entonces volví a hacerlo, pero ahora con navajas más grandes y cachitos de vidrio.”, explicó.

Al principio tenía miedo de hacerlo una vez más, pero la insistencia de su amiga la llevó hacerlo. Actualmente ella continúa practicando el cutting, sin intenciones de querer abandonar este hábito.

“No existe como tal un solo método para prevenir o hacer que se dejen de practicar este tipo de conductas porque depende mucho del tipo de paciente” comenta José Miguel, licenciado psicología.

“Se debe hacer un estudio para poder identificar ¿Cuál fue el detonante? Y después de hacerlo se deben organizar actividades para poder ayudar al paciente”, explicó Azucena Bernardo.

XIMENA

El caso de Ximena, es un poco más tranquilo que el de Andrea y Ariadna, pero no menos importante.

“Practiqué cutting, no por mucho tiempo y era muy ocasional. Sólo lo hacía cuando había problemas fuertes en mi casa y como no podía hacer nada lo usaba como desahogo” comentó Ximena.

En el caso de Ximena, sus papás no tuvieron ningún conocimiento sobre lo que ella hacía. Ella nos dice que, si se hubieran enterado sus, hubieran llegado a los golpes con ella, ya que sus papás ven por mal esta actividad.

“Mis papás no se enteraron y si lo hubieran hecho pienso que sólo me hubieran llamado la atención. Dejé el cutting por decisión propia y no creo volverlo a hacer porque ahora pienso que es una tontería”, platicó.

Aunque ella ya no ha practicado el cutting, menciona que en ocasiones ha tenido la necesidad de hacerlo, sin embargo, no lo hace por temor a ser descubierta.

Ariadna

“Antes de que lleguen hacer eso, les recomiendo que primero lo hablen con alguien, para que no cometan el mismo error que yo cometí” comentó Ariadna con una mirada de tristeza.

Después de todo lo sucedido con Ariadna, ella nos dice que se siente arrepentida por el daño que causó a sus papás y el daño que se causó así misma. Desde ese momento, Ariadna, dejó de practicar el cutting.

Andrea:

“Últimamente sí lo sigo haciendo, pero ya es menos la práctica”, comentó Andrea.

Desde el momento en que su amiga de Andrea la llevó una vez más a la ´practica del cutting, ella optó por dejar de hacerlo frecuentemente.

Actualmente, Andrea, al presentarse con situaciones fuera de su control, recurre al uso del cutting como una válvula de escape donde ella siente tener el control de sus acciones sobre su cuerpo, esto con cortaduras leves, sin que estas puedan llegar a causar un daño mayor en ella.

Ximena:

“Creo que sí estuvo mal lastimarme, pero lo dejé justo a tiempo” nos dice Ximena.

Ella después de haberlo practicado durante varias veces, se sintió arrepentida, ya que ella comenta que también hacia influir a sus papás.

Ximena, con miedo a que una de sus cortaduras sobrepasara su límite, también fue motivo para dejar el cutting.

Las personas entrevistadas llegan a practicar el cutting por consecuencias de tristeza y problemas familiares.

Actualmente existen diferentes niveles de cutting. Desde las personas que se quedaron al principio y decidieron ya no seguirlo practicando hasta personas que llegaron a presentar problemas mayores por no saber hasta dónde decir ¡Ya basta!