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Por: Jafet Chávez y Hugo Bárcenas

 

‘’Si no fuera por el espacio y las herramientas con las que cuentan los adolescentes, ocuparían su tiempo en drogarse y mal obrar’, aseguró Antonio Flores, padre de uno de los jóvenes que realizan ejercicio callejero.

Se necesita mucha fuerza y coraje para subirse a la barra y soportar horas intensas de rutina y lesiones físicas, pero se necesita más fuerza  y coraje para ver a tus amigos y conocidos perderse en las drogas y la delincuencia; un grupo de jóvenes  de la colonia Ángel de Luz considera que el ejercicio callejero es una razón para no caer en el mundo de las adicciones.

Luis Flores Zetina es un joven de 16 años que se mantiene alejado del contexto donde actualmente vive gracias a la calistenia que consiste en utilizar  únicamente tu cuerpo para ejercitarte sin la necesidad de utilizar aparatos sofisticados.

‘’La mejor herramienta es tu cuerpo, no dependes de mucha utilería para tener un cuerpo atlético, únicamente se necesita motivación y constancia’’ mencionó Luis Flores con entusiasmo.

Luis está acostumbrado a trabajo duro, ya que durante su infancia en la CDMX él trabajó para ayudar a su padre en labores sumamente pesadas como la albañilería  y actividades relacionadas.

‘’Intenté muchas veces  colocar un espacio para hacer ejercicio callejero, gracias a los lugares  donde trabajaba conseguía fácilmente materiales, sin embargo la delincuencia en la zona no me permitía desarrollar mi proyecto’’, exclamó el joven.

La vida de Luis fue así durante doce años ayudaba a su padre a trabajar para apoyar a su madre y a su hermano menor.

En Mayo del 2013, el actual presidente de la república mexicana Enrique Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera junto, con el Nacional Monte de Piedad, otorgaron 220 viviendas  en la colonia Ángel de Luz que se ubica dentro del fraccionamiento Santa Elena  en Cuautitlán, Estado de México; esto llegó a los oídos del señor Antonio Flores, padre del menor, quien debido a su situación económica y con esperanzas  de un mejor ambiente para el desarrollo de su familia declaró apuntarse para ser una de las tantas personas con la posibilidad una vivienda.

Tres meses más tarde Luis llegó con su familia a su nueva colonia.   ‘’Desde el momento que entré me sentí en un lugar más cómodo, me agradó la zona y me identifiqué con el nombre que vi en la placa de la entrada. Me hizo pensar que aquí tendría la oportunidad  de llevar una vida tranquila’’, recordó con nostalgia mientras observaba la entrada de la colonia.

Lo primero que recordó ante los ojos de Luis no fue lo colorido de las casas, ni los anuncios de bienvenida, lo que capturó la mente y el corazón del joven   fue la cancha al entrar, pensó de inmediato en utilizar el espacio para lo que siempre quiso y que no pudo realizar: un lugar para desarrollar sus habilidades físicas.

Con el paso del tiempo, las demás personas que llegaron a habitar en la colonia Ángel de luz empezaron a tener confianza y los adolescentes  de cada familia comenzaron a desahogar sus problemas en la cancha principal, así el ambiente se tornó con aromas que portaban los vecinos cercanos a la cancha.

El gobierno de Cuautitlán pasó de encargado a la mesa directiva a la señora  Miriam mejor conocida como ‘’La maestra’’, quien se encargó mostrar durante  los primeros meses la zona para que la conocieran los jóvenes; quienes meses más tarde comenzaron a mal obrar, es por eso que decidió llamar a la policía a que vigilará con atención al lugar e incluso tomó repudio para la zona en la que estaba ubicada la cancha.

A pesar de la labor de los policías, los adolescentes y uno que otro adulto seguía consumiendo drogas en ese lugar además de que las riñas se empezaran a dar en la zona y entonces que fue los miedos surgieron en los habitantes; aquí las personas tenían confianza de más y vaciaron algunas casas, desmantelaron  autos y robaron lo que había en su interior.

Justo cuando el caos estaba a todo lo que da, Luis de tan solo 13 años de edad montó las barras con ayuda de su padre mismas  que obtuvo en construcciones y camionetas del fierro viejo, consiguió algunos tubos para elaborar unas barras con el fin de ejercitarse justamente como las que imaginó en su antigua localidad; su padre lo apoyó soldando los tubos, los cuales colocó  con cemento e incluso puso colchones viejos debajo de las barras para ejercitarse.

‘’No coloqué las barras con la intención de que los vecinos me atacarán, fue un proyecto a nivel personal  para ocupar mi tiempo en algo que me genera satisfacción’’ platicó Luis Flores.

Los primeros días de rutina fueron complicados, pues los muchachos acostumbraban a beber cerveza o inhalar activo en donde ahora Luis realiza calistenia.

‘’Mis hermanos y mi madre insistieron en que dejara esa actividad, mi madre decía que mejor trabajará para apoyarla con los gastos, ya que ella no recibía ingresos frecuentemente, además de los que le brinda mi padre, pero, también repetía que mis hermanos podían copiar mi ejemplo y no quería que ellos vivieran con los chicos que se encontraban alrededor.

Luis como cualquier adolescente, no prestó atención a las palabras de su familia y todos los días después de la escuela se ejercitaba  de tal manera que sus rutinas llamaban mucho la atención de las personas que se encontraban cerca e incluso logró cautivarlas.

El primero en unirse al grupo fue Arizahí Corrales Segura, un muchacho que actualmente tiene 19 años que dedica su vida al ejercicio y a su familia.          Él siempre estuvo interesado en el mundo del deporte, sin embargo por cuestión de tiempo no se dedicaba tanto a esta actividad.

Su familia comenzó a vivir en Tepotzotlán, Estado de México; tiempo más tarde su hija llegó a vivir en la colonia Ángel de luz con su familia.  Fue entonces que conoció a Mily Chimal quién actualmente es su esposa.

Después de su jornada laboral Arizahí se ejercita en la zona de barras:

‘’Uno de esos días que salí a fumar a la cancha observé a un joven que hacía piruetas increíbles sobre los tubos, encajó bien con lo que me gusta y desde entonces supe qué haría con mi tiempo libre’’ recordó el joven con entusiasmo.

El adolescente completamente seguro, decidió comentarle a su familia la nueva actividad en la que estaba interesado, sus padres externaron palabras de aliento e incluso le comentaron que tuviera mucho cuidado.

Mientras que a su mujer le perturbó la noticia, puesto que el lugar en donde se encuentran las barras es un sitio rodeado lleno de delincuencia; sin embargo pensó que dejaría un poco el tabaco y otras sustancias.

‘’Luis me mostró videos de competencias, concursos locales que comenzaron  a motivarme y adentrarme en el ejercicio callejero, yo me motivé como nunca y desde ahí una nueva meta llegó a mi vida, la cual es competir con los grandes. ’’ Explicó Arizahí completamente emocionado.

Dos jóvenes en medio de los fuertes robos de autos, riñas vecinales  llamaron la atención de los  vecinos.

‘’Me sangran las manos como si me cortaran con un cuchillo, siento que mis fuerzas llegan al límite, esa sensación es algo que ninguna droga me pudo dar’’, comentó Arizahí lleno  de entusiasmo.

‘’Las canchas llenas de muchachos jugando futbol; de chicas observando el partido y sobre todo los chicos haciendo ejercicio callejero era un escenario que por una tarde cambio la imagen del lugar, me atrapó; quise ver y sentir eso por siempre’’ expresó  Jhovany Samoya, un joven que decidió integrarse después de ver el cambio que lograron los demás jóvenes gracias al ejercicio.

Jhovany Samoya Garduño llegó a vivir  hace cuatro años a la colonia Ángel de luz, vivía con su familia en el municipio de Tecámac donde llevó una vida tranquila y estable en compañía de sus hermanas, cuando decidió acercarse al ejercicio callejero.

Su familia se mostró muy preocupada al ver dichas acciones del joven.

‘’Te vas a lastimar, te vas a matar’’ Son algunos comentarios que escuchaba por parte de mi familia cuando comenzaba a realizar esta actividad.

Como miembro del grupo que realizaba calistenia, Jhovany se encargaba de mantener en buenas condiciones el lugar, conforme se iban uniendo más personas a la práctica de calistenia, los jóvenes que utilizaban ese espacio para consumir alcohol y otras drogas; ahora se sentaban a mirar las rutinas que los dejaban con la boca abierta e interesados en practicarlas.

Los habitantes de la colonia Ángel de Luz se sorprendían con el nuevo grupo de jóvenes, ya que tiempo después se unieron los niños Alfonso Marin y Juan Pablo Hinojosa.

Alfonso con tan sólo 12 años de edad, actualmente se encuentra estudiando la primaria. Él vivió la mayor parte de su infancia en la colonia Guerrero ubicada en la CDMX, donde él y sus hermanos tuvieron una infancia tranquila, quienes que estaban acostumbrados a la delincuencia de su entorno.

‘’No recuerdo muy bien a mis vecinos de la Guerrero, solamente me la pasaba  adentro de la casa porque mis papás no me dejaban salir a la calle’’ mencionó Alfonso tímidamente.

Es causa de motivación ver sus compañeros, pues las rutinas las aprenden y las ejecuta de la manera más precisa posible.

‘’Se lastima e incluso fractura, pero Poncho no se detiene; sé que será un gran atleta’’ exclamó Luis flores con admiración.

Me motiva ser mejor no por creerme lo máximo, sino porque mi adrenalina aumenta con cada truco bien hecho’’, manifestó Alfonso mientras se colocaba un par de vendas.

Quien complementa al grupo y le da un toque carismático y peculiar es: Juan Pablo Hinojosa también conocido como ‘’El verde’’ por su falta de madurez.

Juan Pablo es un niño de tan solo 11 años nacido en el Estado de México; él a su corta edad realiza las mismas rutinas que sus demás compañeros.

‘’Me cuesta mucho trabajo, pero mis papás siempre me han dicho que las cosas fáciles  no son para mí’’ Dijo Juan pablo con orgullo.

La constancia, la motivación y habilidad de los adolescentes se ha visto reflejada físicamente en ellos y también en la zona donde viven, pues las canchas ya no son conocidas como un lugar de perdición sino un espacio deportivo.

‘’Desde hace tiempo a nadie de esta colonia hemos levantado considero que los aparatos que tienen los chavos aquí los distraen para que no anden en malos pasos’’ expresó Juan Manuel Moreno policía del municipio de Cuautitlán.

En la colonia los índices de robos y de consumo de alcohol han disminuido, según los habitantes de la zona e incluso las visitas frecuentes de la policía municipal han disminuido a comparación de  otros años.

A un costado de la colonia Ángel de Luz se encuentra el Centro de Atención a Primeras Adicciones (CAPA). Andrea Arellano, directora actual del CAPA, aseguró que lo que hace que los jóvenes se desvíen al mundo de las drogas es causa de sus problemas emocionales y que se pueden sanar de distintas formas.

En el caso de los jóvenes que viven en la colonia Ángel de Luz su forma de desahogarse es haciendo ejercicio.

Gracias a jóvenes como Luis, Alfonso, Arizahí, Jhovany y Juan Pablo que tienen la iniciativa de seguir un sueño y no descansar hasta conseguirlo es que se suman personas con los mismos intereses y logran un cambio con pasión alegría y coraje.

‘’Es mejor que ocupen su tiempo en el ejercicio, que en la mala vida, quien sabe y el día de mañana salga de aquí un gran deportista’’ exclamó Argeo Gallegos Policía de Cuautitlán.